El mejor legado

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Por Jesús Rubio

Eran otros tiempos. Sin duda marcó la esencia de la afición arnedana que hoy acude a un majestuoso Arnedo Arena. Era pequeña, sencilla, especial, con un colorido que te sumergía en la fiesta y con una luz que brillaban con una intensidad más propia de una plaza del sur que del norte. No era cómoda, pero sus tendidos te atrapaban. Los pilares que sostenían los palcos cegaban incluso ángulos a los que en el tendido se encontraban. Ir al baño era toda una odisea, los había que incluso saltaban al callejón y abriendo la puerta de toriles orinaban en los corrales. Eran fiestas. Pero a pesar de todas las incomodidades, que eran muchas, era única. Olía puro, a sudor, a miedo, a bocata de chistorra, a toro, a calimocho… Una auténtica coctelera donde cabía todo y todos.

Pero los tiempos eran otros. Arnedo se encontraba hace una década en un intenso proceso de modernización, y en cuestión taurina no podía quedarse atrás. Décadas ha costado forjar los pilares de una de las más grandes ferias de novilladas del mundo. Obviar la necesidad de cambio era inmolar la feria del Zapato de Oro que tanto ilusiona a los que comienzan en el toreo. La construcción del Arnedo Arena generó polémica, debate e incluso crispación. Pero era necesaria. Hoy, una década después, podemos mirar con nostalgia las imágenes, podemos rebuscar entre los recuerdos, podemos sentir añoranza, pero la fiesta de los toros en Arnedo vive mejor. Es innegable que aquellos muros impregnaban en los niños afición, y fueron testigos de muchas historias, pero el Arnedo Arena ha supuesto la gran bomba de oxígeno para esta feria. Aunque la imagen es diferente, hoy acuden más personas a la plaza. Hay más seguridad y comodidad. Quizá necesiten una reforma los tendidos, solo hay que estudiar cómo agrupar al espectador. También la feria necesita de un impulso. Es necesario potenciar su imagen, lograr que vuelva a generar el interés que años atrás creó. Quienes la organizan deben pensar, reflexionar sobre a dónde quieren llegar. Es imposible prosperar pensando en el presente sin visión de futuro. Hay que crear afición. Y si es joven, mejor. Por eso fue nuestro mejor legado, la enorme atracción que suscitaba y su gran poder para crear afición.

Los orígenes de la antigua plaza se remontaban al 23 de marzo de 1903. Tenía una capacidad de 2.835 localidades, que se dividían entre tendidos y palcos. Su puesta en marcha se llevó a cabo el día grande de las fiestas de San Cosme y San Damián de aquel mismo año, en el que hicieron el paseíllo Joaquín Calero ‘Calerito’ y Joaquín Ríos ‘Manchao’ para lidiar cuatro reses de los señores Lizaso Hermanos y don Jorge Díaz. Varios empresarios la han gestionado a lo largo de décadas, hasta que el ayuntamiento decidió comprarla en 1979 por 17 millones de pesetas. La tauromaquia en nuestra ciudad fue evolucionando a lo largo del tiempo, sobre todo con el nacimiento Club Taurino Arnedano (1963), que fue el encargado de revolucionar e impulsar la fiesta de los toros. La consolidación poco a poco de la feria del Zapato de Oro como una de las grandes ferias de novilladas ha hecho que por esta ciudad de Arnedo pasasen grandes figuras del toreo, como Enrique Ponce, Morante de la Puebla, Finito de Córdoba, José Tomás, Miguel Ángel Perera, Talavante y por supuesto Diego Urdiales, torero arnedano que fue el encargado en solitario de despedir este coso el pasado 12 de octubre de 2009.