Pedro Eguizábal hace un balance positivo de los sanfermines y habla sobre la polémica

El corredor de encierros arnedano Pedro Eguizábal hace un balance positivo de los pasados encierros de San Fermín, los cuales han estado marcados por la polémica de los bueyes "atletas" y del antideslizante, que según los promotores de la protesta hacen que el encierro pierda interés

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Entonando el pobre de mí, Pamplona despidió en la noche de ayer sus fiestas más internacionales, y lo hizo de la misma manera con la que las comenzó, con el pañuelo al alto y en la plaza consistorial, aunque las 216 horas de fiestas mellaban ya los ánimos de los miles de pamploneses que se resistían a desanudarse el pañuelo del cuello para guardarlo hasta el año que viene.

Atrás han quedado centenares de momentos que han dado la vuelta al mundo, sobre todo los instantes más próximos a las 8 de la mañana. La hora del día en la que confluía la Pamplona de juerga con la Pamplona del miedo, esa que es capaz de levantarse al punto de la mañana para ponerse al filo de la navaja durante unos pocos segundos para alimentar el alma con unas emociones únicas delante de la cara de los toros.

La imagen de los encierros es sin duda la imagen de los sanfermines, la imagen que abre portadas de periódico y se difunde en el los informativos internacionales, y es que Pamplona, por su carácter e idiosincrasia, suscita el interés de millones de personas. Y hasta Pamplona se desplazan corredores de todos los puntos de la geografía, y desde Arnedo han acudido durante estos días de San Fermín varios arnedanos con el objetivo de disfrutar de una carrera que apenas dura dos minutos y medio y que transcurre a lo largo de 850 metros.

Unos encierros que año tras años adquieren mayor popularidad, lo cual hace que la ciudad acoja a más visitantes con el objetivo de vivir la experiencia del encierro. Pero esta popularidad está generando mayores aglomeraciones que impiden a los corredores realizar bonitas carreras.

Para los aficionados, correr el encierro no consiste en un capricho de un día para otro, sino que la preparación para lograr esos segundos únicos de éxtasis delate de la cara de los morlacos requiere de una preparación rigurosa que comienza meses antes del 7 de julio.

Ocho han sido los encierros que ayer concluyeron, unas carreras vertiginosas y que ninguna superó la barrera de los 3 minutos. Segundos trepidantes que en total dejaron 10 heridos por asta de toro. Pero si por algo pasarán a la historia los recientes encierros, es por la intensa polémica generada entorno a los bueyes y el antideslizante. Una inaudita sentada minutos antes del cohete ha generado que se ponga sobre la mesa la  actual seguridad de los encierros, ya que, según los impulsores de esta protesta, el encierro está perdiendo emoción.

Al margen de la protesta, los encierros siguen siendo los reyes de las fiestas de San Fermín. Unas fiestas sin igual, de las que hoy ya no queda rastro en una ciudad que ya espera con ganas sus próximos sanfermines.