PADILLA CORTA UNA OREJA PARA DESPEDIR AL PÚBLICO LOGROÑÉS DE ‘LA RIBERA’

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La plaza de toros ‘La Ribera’ de Logroño acogió la segunda tarde de la feria con la despedida de Padilla del público logroñés, en la que cortó una oreja

Por Jesús RUBIO

Un pelotón de gente se agolpaba en el patio de caballos. Era el día de la despedida. La intensidad de un hombre venerado por muchos. Niños, jóvenes, mayores… Como en los viejos tiempos. De la admiración del niño a la sonrisa del abuelo. Todo un abanico de emociones se concentraban en pocos metros cuadrados. Al grito de «torero, torero» y con un tendido repleto de banderas piratas recibió la afición logroñesa al diestro Juan José Padilla. Venía para despedirse. Así ha sido toda su gira por los ruedos este 2018. De despedidas. De emociones fuertes. Su último paseíllo será el próximo 14 de octubre en la Feria del Pilar. El ciclón de jerez dice adiós. Se retira de los ruedos. Un hombre cosido a cornadas. El ejemplo de la superación, el sacrificio, la entrega y el amor por la profesión. La Casa Chopera le hizo entrega de un reconocimiento tras finalizar el paseíllo por sus 103 paseíllos en sus plazas. Un baño de cariño inundó La Ribera. Él, en el centro, solo, con las manos en el corazón y de nuevo volvieron los cánticos. Impresiona. Con dos largas cambiadas desde el tercio recibió a su primero. Se lució con el capote y levantó a la afición durante un espectacular tercio de banderillas, sobre todo el tercer par al violín. Todo un clásico en el repertorio Padilla. Brindó al respetable y de rodillas se echó en el tercio. Sólo hay que echar leña al fuego para avivarlo, y Padilla lo puso todo ante un noblete toro de Zalduendo, que repetía pero sin clase, hasta que se desfondó y optó por rajarse. Los mejores momentos vinieron con la diestra. Una estocada algo desprendida y dos golpes de verduguillo pararon la concesión de un trofeo que fue pedido con intensidad. El cuarto no debió gustarle y declinó poner banderillas. La gente se lo recriminó. Fue un toro en la línea de sus hermanos, blandito. El de Jerez tiró de su catálogo de recursos. Había ganas en los tendidos de ver al pirata padilla. Le buscó las vueltas, se adornó, tiró de él, como pudo, y tras un trasteo vistoso cerró por bernardinas. Volvieron los cánticos mientras agonizaba el toro y los pañuelos blanquearon nuevo los tendidos, y esta vez sí, el usía atendió la petición.

Más atacado de kilos salió el segundo, un castaño brutote que peleó en el caballo. Justito de fuerzas anduvo durante toda la faena. Ferrera le cogió el aire y fue extrayendo muletazos sueltos de gran calidad. El toro quería y se arrancaba de largo, pero en las cercanías se apagaba. A medida que iba avanzando la faena ésta se fue apagando. Con el inválido quinto poco pudo hacer Ferrera. Tenía calidad el animal, pero la falta de fuerza le impedía embestir con clase. A base de ofició cuidó al toro, ya que si le exigía por bajo perdía las manos. No fluyó la cosa.

Gines Marín se las vio con un tercero de escaso fondo, con nobleza y repetición, sí, pero justo de fuerzas, lo que le hizo tener una embestida desigual y en ocasiones molesta. Alternó la faena por ambos pitones, con inteligencia, y extrajo algunos muletazos de gran trazo, sobre todo al natural. El toro quería espacio y Ginés se lo fue dando, pero en las cercanías se apagaba, al igual que sus hermanos. Le faltaba un tranco. Concluyó por manoletinas, y en la suerte suprema pinchó hondo. Variado fue el recibo capotero de Ginés en el sexto, por verónicas, chicuelinas y rematadas con una media. Vibrante fue el inicio de faena de rodillas. Luego en los medios alternó la faena por ambos pitones, que calaron en el tenido. El de Zalduendo tenía mejor calidad, era más encastado y por lo tanto transmitía. El epílogo fue por bernardinas. De infarto. Tenía el premio asegurado, pero el falló a espadas dejó todo en una ovación.

LA FICHA

Plaza de La Ribera (Logroño). Segunda de abono. Se lidiaron toros de Zalduendo, desiguales de presentación, justos de fuerza pero manejables. Destacó el encastado 6º. Más de un tercio de entrada.

Juan José Padilla, de purísima y oro, estocada caída, dos descabellos (vuelta al ruedo tras petición); estocada (oreja con petición de la segunda).

Antonio Ferrera, de grana y oro, estocada (saludos); pinchazos, estocada, descabello (silencio).

Gines Marín, de gris perla y oro, pinchazo hondo, seis descabellos (silencio); dos pinchazos, estocada baja (saludos).