Diego Urdiales toreará dos tardes en Sevilla en una histórica Feria de San Miguel

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Diego Urdiales, el pasado domingo en Villanueva del Arzobispo. Foto: Sergio Moreno

Tras la suspensión en Sevilla del ciclo taurino de la Feria de Abril, por la normativa actual que impedía acceder al coso maestrante al 50% del aforo, la empresa Pagés ha programado una extraordinaria Feria de San Miguel en el mes de septiembre, en la que se darán la mano ambas ferias.

Diego Urdiales, el pasado domingo en Villanueva del Arzobispo. Foto: Sergio Moreno

En la feria programada para este mes de abril estaba anunciado Urdiales y también lo está en la feria de San Miguel, por lo que el torero de Arnedo hará el paseíllo en la Maestranza este año, si la situación sanitaria lo permite, en dos ocasiones a principios de otoño.

Concretamente, se anuncia el miércoles 22 de septiembre, junto a Daniel Luque y Rafael Serna, para lidiar un encierro de Santiago Domecq (esta es la tarde que estaba programada ahora en abril), y también se anuncia el sábado 2 de octubre, junto a José María Manzanares y Pablo Aguado. En esta segunda tarde lidiará toros de Garcigrande y Domingo Hernández.

MAGISTERIO DE URDIALES EN VILLANUEVA DEL ARZOBISPO

Diego Urdiales hizo el paseíllo el pasado domingo en Villanueva del Arzobispo, una tarde en la que se presentaba en este coso de la provincia de Jaén. Diego Urdiales dio una lección magistral de toreo en su segundo toro, al que le aplicó una lidia milimétrica y perfectamente calibrada.

Este segundo toro de la ganadería de Santiago Domecq, el cuarto toro de la tarde, ya de salida marcó su tendencia a meterse por los adentros, y ya en los albores de la faena de muleta puso a Urdiales en apuros colándose a mitad del trazo provocando momentos de tensión cuando un derrote seco y violento buscó el pecho del torero.

Urdiales, poco a poco, y a base de pisar esos terrenos que queman, de medir las distancias, la colocación, las alturas, logró dominar la bronca embestida del toro para hacer, como a él le gusta, y a los aficionados también, el templado. Tardó en llegar al tendido una faena que fue más para aficionados, por la importancia de conocer lo que en el ruedo se estaba haciendo, que una faena para el público.

Fueron apenas un par de tandas las que pudo cuajar, una por cada pitón, pero con la torería de Urdiales, la faena finalmente caló en los tendidos y tras una estocada algo contraria y paseó una oreja. Su primero fue un toro incierto, al que trató de someter por bajo. Le aplicó un trasteo acertado, pero a medida que avanzaron las primeras series, el animal bajó la persiana y poco más pudo hacer. Esta faena se la brindó a su cuñada Desireé por «el momento difícil pero lleno de esperanza», dijo, que atraviesa.