EL TAPICERO ARNEDANO ÁNGEL CASTILLO CIERRA SU NEGOCIO TRAS OCHO DÉCADAS

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«No hay nadie que siga con este trabajo en Arnedo, y además, es un oficio que hay aprender con el tiempo, porque cuenta con muchas variantes y muchos materiales»,

Ángel Castillo

El negocio Tapizados Ángel cerró sus puertas el pasado martes 28 de febrero. Con unos sentimientos encontrados, entre tristeza por dejar el negocio artesanal y feliz por tomarse un descanso y centrarse en otras cosas, Ángel Castillo atendió muy amablemente a Arnedo TV para recordar, con mucha emoción, todo lo que ha vivido en este negocio después de 37 años y el trato con los clientes que ha sido muy buena, como amigos, y así se lo han demostrado en los últimos días con sus muestras de cariño. Un negocio que comenzó su padre, Carmelo Castillo, que después de haber sufrido las heridas de la guerra civil española, y con su experiencia como guarnicionero, comenzó realizando aperos para los animales del campo. Después de trabajar con su hermano, estuvo año y medio en el mundo del calzado hasta que decidió, en 1980, especializarse en el tapizado de muebles y montar su propio negocio bajo el nombre de Tapizados Ángel.

Después de tantos años, se encuentra satisfecho de todo lo que ha realizado pero lamenta que este oficio artesano no tenga un heredero, ya que es muy complicado y hay que aprenderlo con el tiempo. Entre toda la variedad de cosas que ha tenido que hacer en todos estos años, entre otras, señala que ha tenido que restaurar la tapicería de los asientos de un Seat 124 o de un volante en piel de un deportivo, entre otras cosas.

Todos estos trabajos artesanos que ha realizado, agradece a aquellos que valoran el trabajo artesano y que aprecian la calidad de los muebles. Tal y como señala el oficio de tapicero artesano con su marcha se queda sin nadie que lo ejerza en Arnedo y todo el que quiera un tapizado en mueble artesanal, lo podrá encontrar en Calahorra o Logroño.

A partir de ahora, y tras dejar el negocio, Ángel Castillo no va a parar y va a dedicar su tiempo a actividades como la Asociación de Vecinos de La Pionera, de la que es representante, y donde, entre otras cosas, están culminando el proyecto para proponer la mejora de la zona de Santa Marina. Además también va a participar activamente como voluntario en La Rioja Tierra Abierta y, de manera relajada, se va a dedicar también a su huerto con un centenar de olivos. De esta manera, pese a la tristeza de cerrar un negocio después de tantos años, Ángel Castillo seguirá muy activo y con ganas de hacer muchas cosas.