Talleres para escolares sobre Atapuerca

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“Hoy vamos a vivir una experiencia prehistórica. Vamos a ver las dos grandes invenciones de la historia que nos han hecho humanos: cómo se fabrican los cuchillos de piedra y cómo se hace el fuego”

Marcos Terradillos (Doctor en Prehistoria y Arqueología experimental)

Los alumnos de los centros educativos arnedanos tuvieron ayer la oportunidad de vivir una experiencia prehistórica. Cambiaron las aulas por el recibidor del Teatro Cervantes, donde les esperaban Marcos Terradillos y Raquel Moraza, del equipo de investigación de Atapuerca, dispuestos a hacerles viajar en el tiempo millones de años atrás, para conocer y experimentar cómo vivían nuestros antepasados, centrándose en dos hechos fundamentales en la evolución humana: la práctica de la caza y el control del fuego.
La primera de las explicaciones giró en torno a cómo nuestros antepasados dieron un paso más en la evolución humana, al incluir carne en su alimentación. Para ello tuvieron que cazar, y crear herramientas que les ayudaran a desarrollar esta práctica y a protegerse de otros animales. Así, con una demostración in situ, Terradillos, demostró, ante la atenta y curiosa mirada de los pequeños, como estos primeros humanos eran capaces de tallar una piedra, hasta obtener un bifaz, que usaban como cuchillo o punta de lanza.
A continuación le tocó el turno a Raquel Moraza, con sus enseñanzas sobre el fuego. Licenciada en Sociología y divulgación científica, Moraza explicó a los alumnos como a pesar de que el control del fuego no fue nada fácil para los ancestros, su dominio supuso otro eslabón más el proceso evolutivo.
Primero golpeando dos cantos, los alumnos vieron sorprendidos como surgían las chispas, con la ayuda de hongos yesqueros consiguieron prender la mecha, y finalmente, sobre hierbas secas obtuvieron la llama.
La segunda técnica que los habitantes prehistóricos desarrollaron para obtener el fuego consistía en frotar un palo seco, con la ayuda de un arco, sobre una tablilla, produciendo calor. La fricción hace que poco a poco el bastón perfore la tablilla y produzca la brasa. Acto seguido la trasladamos a un nido de paja o hierbas secas, para consolidar el fuego soplando u oxigenándolo con el brazo.
Y como por arte de magia… el fuego apareció. En las manos de estos expertos en la materia, pero también en las de los propios alumnos, que sorprendidos y emocionados pudieron experimentar y probar las técnicas que nuestros antepasados usaron para hacerse con el control del fuego.

Estos talleres han sido organizados por el Museo de Ciencias Naturales de Arnedo con motivo de la celebración del Día Internacional de los Museos, el pasado 18 de mayo, y sin duda han supuesto una clase magistral, sobre la evolución humana y el importante papel de los museos, que estos escolares arnedanos no olvidarán fácilmente.